
UNA DOCENA
El hombre de saco se acerca altivo a la hermosa mujer y le comenta con un dejo de misterio y seducción en su voz:
- Una belleza, dos personas, tres serían multitud, cuatro un batallón. Cinco besos, seis promesas, tus siete vidas y mis ocho intentos. También nueve errores, diez perdones, once abrazos y una docena de facturas, si no es mucha molestia.
La mujer corre el pelo que el viento del ventilador ha colocado sensualmente sobre su exquisita cara. Ajusta su ceñido delantal y dice:
- Molestia no es, pero acá solo le podemos vender la docena de facturas, por algo está el cartel de panadería en la entrada. Lea bien para la próxima.
el vagabundo de las estrellas




2 Opiniones:
Yo progongo aceptar la docena de facturas y preparar unos mates, claro... mientras deliberamos dónde podemos conseguir todo lo demás!
me pregunto...
facturas surtidas o sólo medialunas?
(s)
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